Es miércoles. El post no llegará puntual
a su cita. No me encuentro bien, ni con ganas de escribir, las ideas revolotean
libremente por algún sitio sin querer llegar al papel. Alguien o algo, tendrán
que esperar. Es cierto que los seres vivos, las personas, somos simplemente una
levedad, fácilmente vulnerables. Una vez abatidos, remontar vuelo es más
complejo. Un pasajero malestar a mi edad, me devuelve esa conciencia de
inconsistente ánimo. Nunca me sentí
fuerte, mis miedos no siempre se quedaron en el baúl de los secretos. La pelea
interna entre el deseo y la razón, fue
la peor de mis guerras, el sentimiento más trágico de mi existencia. De tanta
duda, nace un blog. Leer sus entradas, puede ser un complicado ejercicio de
contradicción o un sencillo resumen de quien escribe. En algún momento de mi
camino he aprendido, que “mi yo” no es tan importante como mi
honestidad en la vida. Si tengo contradicciones, son hijas de mi esencia, mis
circunstancias y “tu yo” con el que me
relacioné y seguimos haciéndolo. Entre “mi yo” y “tu yo”. Entre mi razón y la
tuya, cuánto sufrimiento tratando de imponer tu verdad a la mía. Ahora me gusta
más leer, escuchar, opinar y casi nunca aconsejar. Mis dudas se refuerzan y
todo me parece más relativo, más diverso, más complejo. Pese a todo y alguna
vez comenté, me siguen fascinando, las personas que me transmiten certeza y
sabiduría. Muy pocas.
Enfrascado en esos pensamientos
deshilachados, se ha pasado el día sin escribir mucho más y ha caído la noche.
Hace unas décadas, me hubiera alegrado este diario acontecer. La noche joven, la noche mágica donde ahogar penas y
desahogar tu fogosidad en vena. Sitios nuevos, música para bailar, miradas furtivas
o descaradas, alcohol para aderezar la conversación, con la amiga que acabas de
conocer. Con suerte, un revolcón y mañana nuevo. El momento de liberarse de la
norma, dando rienda suelta a la fantasía contenida durante el día. Ahora, la
noche llega con la diaria rutina de pasear tus fantasmas por dónde te mueves,
recuerdos que vagan, recreando lo que fue, lo que pudo haber sido y fue de otra
forma. Lo que queda y todo lo que se ha ido. No creas, se acostumbra uno. Fantasear
con lo que aún puede suceder de extraordinario en tu vida…me deja plácidamente dormido.
Los idus de marzo, para mi familia, casi
siempre fue un augurio de suerte y alegría y no de traición y muerte como nos cuenta la historia. El quince nos fuimos para
Madrid, el dieciséis me igualaba en años mi compañera de toda la vida. Adoramos
a esta mujer, sus tres varones y su marido. El dieciocho, nuestro aniversario
de boda y hoy 19 el día de los padres. Estar todos juntos, lo mejor de este
mes. Terminar esta entrada con un trozo de pastel, nos dejaría mejor sabor de boca
que haberla leído. Barrunto que gris, contagiado de este largo invierno que se
va, el próximo post, será ya primavera y mi ánimo mucho más entonado.
Hermanos, sed felices, hasta la próxima semana.
La nota de humor:
Entra un
tío en una farmacia:- ¿Tiene pastillas para los nervios?
- Si.
- Pues tómese dos que esto es un atraco
Un enlace para relajarse:
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