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viernes, 15 de agosto de 2014

A propósito de Jordi.


Sé que soy un tipo raro. Que empatizo mal con quienes me rodean. Soy tan estúpido como el más grande de los estúpidos... Que me gusta un trago y no siento placer en andar ni en estar más delgado. Me place la soledad y hasta un cierto abandono de lo social, cuando no aislamiento. No soy un friki, o sí, convencional a más no poder, depende cómo quieras que me presente ante ti. No sé cómo se llama mi enfermedad mental, no creo en los psicólogos, ni creo estar loco. ¡Loco me parece el mundo! Solamente vivo, respiro a veces bien, a veces mal, de tanto humo que inhalan mis pulmones. ¡No te apiades de mí, sino quieres aumentar tus enemigos! Odio los consejos, odio la vida ordenada, aunque mi vida sea, todo un orden cronológico de nacer, crecer, reproducirse y aquí me tienes, esperando la última etapa. Ya ves que parezco un loco, escribiendo cuatro líneas en un blog, del que me gustaría formatear y comenzarlo con un nuevo sistema operativo; donde no hubiera ventanas para seguir fisgoneando, ni fuera tan intuitivo. A base de intuición he escrito, lo que tú quieres leer de mí. Esta noche me siento así. Otras, si alguien se ha cruzado con mi alma, ha descubierto un mar infinito, de dudas y certezas, de vida o muerte, de impotencia y vitalidad. El mundo como yo, estamos muy cuerdos o muy locos. Y yo no estoy loco. Busco el silencio en el ruido, el leer en vez del watsap, pensar y ahondar en mi soledad elegida y vital. Mi soledad es una opción, nunca me aislaré de vosotros mientras este blog tenga dos o tres lecturas que me confirmen mi cordura 
Tuve mala suerte con mis sentimientos. Tan enormes, que hacen sombra a mi razón y son ellos casi los que me gobiernan en este mundo, que no es el mío, reaccionando cada minuto con apremio, tristeza, alegría, culpabilidad o necesidad de cambio. Influenciado por ellos, filtrados por la poca razón que impera en mí, sería capaz de transformar el mundo, pero tarde parece, cuando lo he sentido.


Jordi, el molt honorable, es el culpable por seguir la corriente, de hacer una entrada muy gris y poco interesante. Seguro que alguien se acordará de haber escrito, que me gusta asirme a referentes ciertos, a personas cuya ejemplo de vida, merece la pena seguir, antes que a dioses de tres al cuarto. A estas horas creo que ya no creo ni en humanos ni en divinos, que todo es del color del cristal con el que miremos. Hasta mi queridísima Victoria Camps, me dice en una entrevista que el capitalismo tiene que priorizar el bien común. ¡Pues que no lo priorice! De las tumbas como zombis saldremos en una lucha irreal hasta que el hombre sea dueño, dueño y señor de sus vidas, harto de pan y vino. 
Jordi, te creía honesto, padre de tu tierra, víctima del imperio. Referente y mesías de un pueblo. No tienes perdón. Aunque yo fuese tan sinvergüenza como tú y tenga por costumbre al igual, de engañar al fisco, yo voy escondiendo mis vergüenzas y tú las aireas a sabiendas que entre pillos anda el juego. Que el esperpento y la picaresca, no es cosa de Cataluña, sino de España entera. ¡No ibas a ser tú menos que la realeza!
Tener fe es bueno. Admiro a esos creyentes que dan su vida por otros porque así se lo dice su credo.
Me dejas sin argumentos Jordi, yo que pensaba que el hombre por sí mismo es capaz de tener fe en el ser humano, capaces de hacer pueblo como creía ver que hacías tú, incluso sin estar yo de acuerdo. Jordi, has terminado siendo imperio. No me importa tu error. Me importa que fueras en el engaño, un profeta. No éramos pocos y parió la abuela. Que tu tierra prometida, te juzgue, que en este inmenso desierto de honradez colectiva, aún queda algún que otro oasis que clama y grita. Aunque no somos nada, nada es lo que está escrito del día en que de sus tumbas, llegue la noche de luna llena, clamando justicia, desprovista de ansiedades políticas, se levanten todos los zombis bien vivos y te recuerden que solo fuiste un comerciante.


¡Annus horribilis! Un rey que era...Un yerno con glamour. Elecciones para pensar. Una izquierda que se rompe, una derecha que muere de éxito. Rubalcaba, al paredón. Pablo Iglesias, lo que tú deseas escuchar. Y mi queridísima Victoria Camps, pensando que igual, hay que trabajar menos y ganar menos. ¿Menos? Definitivamente el mundo está loco y a mí me están volviendo loco. Igual no me pido un año más de soledad, sino de aislamiento.
Algo no va bien en mi cabeza. ¿Por qué me extraño de todo lo que veo? Estudié historia y aprendí que si nos preciamos de algo los españoles, es de inventar poco o casi nada, más que el género literario de la picaresca y el esperpento. Sigo siendo un iluso y ustedes me perdonen.

Que seais felices hermanos, que hoy ya es la fiesta de Agosto. Viva todas las vírgenes y l@s que no lo son. Hasta la próxima entrada.

La nota de humor: La llamada de Gila a un teléfono erótico



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