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lunes, 9 de mayo de 2016

Nunca se muere antes de tiempo

No sé cómo me llamo, ni si soy el de mi otra vida.No he perdido la memoria. Creo, pero no sé, cómo me llamo.
Parece,conforme investigo, que escribía en un blog y Google me ha ayudado a encontrar ese blog ignorado durante tiempo.
He leído lo que escribí, me detuve en hacerlo con  mi última entrada y me ha sorprendido que haga más de un año que lo hice y que comenzara diciendo, que a pesar de todo, quería seguir escribiendo. Este blog dice que soy Ildefonso Martínez. Será pero no lo reconozco. Siempre me llamaron Alfonsito, cuando fui mayor Alfonso. No lo entiendo ni sé que ocurrió para que así aparezca en internet. 
También he leído mi correo. Muchos y puntuales de un mexicano que debe tener mi e-mail porque yo se lo debí dar, sin embargo no puedo escribirle porque no tengo el suyo. He perdido la memoria, sin duda. Cuando digo correo, digo todos sus post en el Google +. Haciendo un esfuerzo, mirando todos los correos habidos en todo este tiempo del que relato, os diré que me volví a encontrar con el infierno. Sí, el infierno de la nada,  el mismo en el que siempre estuve, durante mucho tiempo de mi vida, recuerdo porque no he perdido la memoria pese a que no sé cómo me llamo.
Me encontré con varios correos privados de quien había supuesto mi mejor amiga en esta comunidad en la que tenía el blog del que os hablo. No hablaré más del infierno. Desde que volví a la vida, pienso en otras cosas y lo que mi memoria me permite es olvidar esos correos indeseados, contestaciones a otra vida mía que no es la de ahora.
Me llamo Alfonso, cumplo 63 años dentro de unos días y he podido ser un canalla en otra vida, pero no lo recuerdo exactamente. Solo sé que vuelvo a vivir y pese a todo quiero seguir escribiendo.
¿Por qué quiero seguir escribiendo? No lo sé. Soledad, necesidad de comunicar, compartir emociones, pensamientos.......O por vanidad o presunción de que escribo bien. He leído mucho de lo que escribía, llegando a la conclusión de que lo hago tremendamente mal. Pero todo se aprende. He visto, como el mexicano del que debí ser amigo suyo escribe con soltura, pulcritud, mejorando muy mucho de cuando comencé a leer sus entradas. ¡Lástima que él piense que se lo deba a su familia literaria!  No soy objetivo con esta afirmación pero así lo pienso y es muy simple de explicar: Creo en la colectividad, sí, después de la individualidad. El maestro eres tú, no quién te revisa. ¿Acaso te has vuelto creyente ahora? No hay más familia que la que tú creas y además te falla, las otras o son las biológicas que no eliges o las sectas. ¡Joder siempre rechacé los dogmas y acabo de pontificar!, perdonad pero son los años,  la chochez de los años, o mi indómita independencia. Piensa como te salga de las narices, que eres una gran persona y respiras libertad aunque lo dudes.
Respecto a la que creí mi amiguísima, por sus poemas, nunca más supe de ella aparte de sus correos referidos, en que leyéndolos me sumergieron por mucho tiempo, otra vez, en el infierno feo y odioso de lo que no te gusta en la vida. No odio no, la considero la misma persona que escribe esas cosas tan maravillosas en forma de verso pero tampoco quiero saber nada más de ella. Su pensamiento único, el daño que sufrí con esas cartas, daño en forma de muerte en la que estuve sumergido, hasta que me rechazaron del más allá, me ha espabilado un poco.
En el pasado fui simple, sencillo, inquieto, contestón, crítico, incómodo, a veces antipático...Jamás he ido de chulo ni chuleado a nadie. Cuando recuerdo mi otra vida, yo mismo me digo que el resumen de ella, es que fue la historia de un tonto. 
Así que un año, dos o los que aún tenga por delante, voy a ser un joven emprendedor que comienza de cero. Si el pasado no existe, convenimos en que todos acabamos de empezar nuestro futuro. 
Y de cero comienzo en esta comunidad de la que tanto aprendí, de la gente buena que escribe y es. 
Renuncio a los más unos, a los halagos y a los posicionamientos de seguidores, sabiendo que ese será el objetivo legítimo de muchos, pero no es el mío. Ya lo he dicho… Con encontrarme alguien que comparta mi reflexión, mi sentimiento o lo que quiera.........Ya me llena la vida que se me escapa entre los dedos que teclean estas palabras.
Vuelvo a disfrutar de toda esta comunidad, en la que he vuelto a encontrar mi casa.
Os recuerdo, os quiero. Llamadme tonto si queréis, ahora se llama “buenismo”  cuando escriba y deje manifiesta mi supuesta candidez. Así quiero hacer este último camino.
Hasta la próxima entrada. Sed felices

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