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lunes, 6 de noviembre de 2017

Volver otra vez

Reescribirme, redescubrirme o reeditarme si así fuera posible, es lo que se me ocurre escribir al reencontrarme con esta antigualla de blog que iba a ser el paradigma de mi jubilación y el paraíso de mi vejez, cuando hace unos cuatro años lo inicié y esta noche, retomo. Aún no sé qué voy a escribir, ni el título. Releyendo las cuatro frases que llevo escritas, bien podría darle título a este post: ”Entrada de otoño en Re menor”. No lo voy a hacer, me suena como si yo fuera un compositor de música, como si quisiera emular a Bach. Idea mía, pomposa y ridícula, pero la he pensado mientras escribía y se repetía en mi mente los acordes de su "Tocata y fuga en re menor". Lo siento, a mi edad  parece que se suelen compartir muchas ideas a  la vez y no por mayor destreza sino por confusión o devoción a todo lo que en algún momento has sentido. ¡Eso es, sí lo que alguna vez he sentido, eso es!
Quería escribir de belleza, vida, dolor, felicidad y muerte. Quizás por eso he comenzado esta entrada con tanto "re", reescribirme, redescubrirme....reeditarme. ¡Ah, si fuera tan fácil!  Esperar una nueva vida, esperanza de un nuevo amanecer...Intuyendo que esa espera no es más que tu propia extinción natural. La belleza de esa música hace que la escuche una y otra vez y tal vez porque en el fondo, mi vida haya y sigue siendo muy barroca, me atraiga hasta en estos momentos de soledad amada cuando me refugio para escribir mis cosas más íntimas como es este momento, sin reflexionar demasiado que luego tal vez lo vas a leer tú y tú, a los que no conozco de nada. Tal vez  me contradigo con la sencillez de vida que llevo y predico y mi amor por esta pieza barroca. Me consuelo, acabo de leer en el diccionario de la RAE que este estilo es opuesto a los cánones del clasicismo y su libertad de formas. Hay otras acepciones, con las que no me identifico, como la profusión de adornos o a veces sí, cuando conviene...Por retomar el hilo de la entrada, creo que sí, que la visión que he podido dar como bloguero en mi primera época, es un tanto barroca, pero deshilvanada, confusa, sin decir mucho ni poco de mí. ¡Sin mojarme, por así decirlo!
Dejemos la pieza de Johan Sebastián Bach, como la elegida para mi despedida final. ¡Lástima que no la pueda escuchar!
Y ¿Ahora? Tengo una idea desde hace tiempo. No es original....Pero sí es importante: Hace tiempo que contemplo la vida con esa perspectiva de las cosas, que surgen y se presentan en ti sin buscarlas. La vida fluye a tu alrededor y la mayoría de las veces solo soy un observador de cuanto pasa y trato de narrar. Otras veces no seré observador sino que lo que sucede me afecta y será la palabra la que te llegue y la que me haga pensar para decirte mi opinión, mi convicción o mis dudas. Mal expresado pero es el gran estilo de un amigo de Google Plus, Gildardo no es nada barroco, diría que es minimalista, las justas palabras para ideas base, sean de sus sentimientos, de sus creencias o de sus experiencias, con un resultado convincente para el lector, para el amigo, para la reflexión. En él quiero mirarme. No es fácil, conlleva cambios en tu mentalidad, en tu manera de ser, cada vez más ligero de equipaje y de prejuicios que a mi edad ya me debiera resultar bastante lógico.
Así que va por ti, amigo. Resumiré mi ausencia de este foro social durante tanto tiempo.
Resulta que durante años ya, una enfermedad y mi propia experiencia, terminó con mi presencia en este foro social que tanto llegué a querer. Durante este tiempo he aprendido a vivir con enfermedad como parte de tu vida y recuperar el tono vital, oportunidad para reflexionar sobre otras cosas que existen en las que no reparaba, pensar de otra forma. Ahora me toca mostrarme de la manera que quiero e intento ser. Puede que la redacción sea demasiado prosaica, con pocas concesiones al verso, pero siempre he sentido que soy eso, un verso suelto que se escapa a la menor ocasión que alguien me diga guapo, una palabra de aliento o que ahora después de tanto tiempo, escriba: Sigue escribiendo.
Mi fuerza no es suficiente, hasta hace dos semanas  solo era una palabra, anemia. Si ahora escribo es por otra palabra con más fuerza: Solidaridad. Bueno también por el compromiso que en una fiesta adquirí con mis niñas catalanas: María, Tere, Rosa y Ana. Besos que os mando preciosas, aunque esta vez no hablaré de catalanes por no llorar juntos.
Así que hablaré de cosas muy humanas de la vida, también desmontaré si me da tiempo,ese cliché o careta o lo que sea de persona inaccesible, seria, impenetrable que tengo adjudicado desde hace décadas.
Gildardo, esto no es una entrada con la que mostrar ningún estilo literario nuevo, que sí exaltar el tuyo, por lo dicho anteriormente, pero es sobre todo un reconocimiento a tu lealtad por tus  cosas bellas en la vida, como puede ser el interés por las personas que  sabes honestas y esa complicidad con esa lealtad yo también la he tenido, sí pero en el silencio de mi corazón, porque apenas me he puesto en contacto contigo. 
A los que me han querido, a los que me quieren, a los que piensan que con la palabra se puede hacer mucho bien y ser una comunidad culta, solidaria, pacífica y vitalista, van dirigidas estas palabras con parcas concesiones a la felicidad que todos deseamos pero que anhelamos.

Feliz día para todos/as
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