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jueves, 30 de enero de 2014

De Paz y de Guerra. Cien años

La historia de esta canción está basada en un hecho real ocurrido durante la Primera Guerra Mundial.
(Paul McCartney - Pipas de la paz )

No me detendré mucho en el pasado. A mi padre ya le oía contar, cuando era niño, historias de guerra, hambre y campos de concentración. Él mismo era un sobreviviente. 
Echando la vista atrás, doy por buena la educación que recibí: dura, espartana, austera. Pensando en la vida de mis padres, retiro esos adjetivos, la suya fue mucho peor, incluso la de mis hermanas que  por ser mujeres, creo que tampoco se igualaron al varón. Fuimos herederos de la guerra.
No me gusta hablar de mí, ni de los míos, pero a veces es inevitable partir de uno mismo, para comprender los tiempos. En cien años atrás, han pasado muchas cosas en las vidas de todos , que nos llevan al olvido o a recordar, lo que es mi propósito en esta entrada.

Trincheras en la primera guerra mundial


En 1914, comenzó la mal llamada Gran Guerra. También nació Octavio Paz, en plena Revolución Méxicana. La vida tiene esas contradicciones. Un hombre de paz y de verso, nacido entre el odio despiadado de unos contra otros. En el frente europeo los más jóvenes morían como aves de paso, atrincherados, adocenados por sectarios publicistas de causas hermosas para morir. ¡Dios cómo nos dominan, unos cuantos! ...Y es que las guerras siempre siguen....Los dirigentes también. De uno y otro bando, de un dios o del contrario, si es que existe el contrario. ¿No somos todos seres humanos? La guerra es como un reguero de pólvora que rápidamente extiende extensos surcos  de sangre inocente por doquier. La guerra es el gran fracaso de la humanidad, el gran fracaso de dios y de los hombres. Ahora pienso que una guerra genera otra, en una espiral diabólica orquestada por la industria de Satán.  

En tan poco tiempo, hubo otras guerras, otros dirigentes. Los jóvenes, con pavoroso miedo o convirtiendo el mismo en fervor ideológico, mataban y morían por causas "muy justas" para salvarse o inmolarse. Los de un bando, siempre tenían un dios más importante que el del otro. ¡Hace muy poco, hace muy poco! Aún viven  padres para recordar su martirio y hasta me atrevo a decir, que algunos,justifican su sacrificio, pese a su dolor infinito.  ¿Cómo ve este cainismo, Dios? La guerra continúa, la maldición del poder de los hombres por convertir la vida en nada, también. Siria, África, Afganistán....campos de entrenamiento de la industria satánica. ¡No podemos mirar hacia otro lado, mañana pueden ser nuestros hijos los que estén en trágicas luchas entre tribus, que se llaman civilizadas!

En cien años hemos visto dos guerras mundiales, el nihilismo atómico, primaveras árabes, déspotas dominantes. Exterminio y holocaustos. No sé si avanzamos o retrocedemos en la vida. Ni los mejores intelectuales se ponen de acuerdo. Aquí os dejo un gran debate entre Octavio Paz, Vargas Llosa y otros. Juzgad vosotros, yo ya tengo mi lugar en este mundo que es apostar por la paz y tener una voz crítica frente al "Gran Hermano".
http://www.youtube.com/watch?v=u3KWDI8Zilg

Me he querido documentar mucho para restringir mis frases hasta el minimalismo más puro, pese a que alguno se quede sin enterar muy bien de la historia. Comprendo que nadie tiene tiempo y detenerse a leer algo de un don nadie. Pero para el que le interese les dejo algún enlace:

Mi querido país, languidece por días.....Entre lo mal que estamos, escuchando que tal vez,  mañana nos vuelva a caer del cielo el maná que nuestros  gobernantes nos prometen  en sus discursos, pasa el tiempo entre  el cotilleo de cada día sin que nada cambie, sino es a peor. Bueno, siempre hay noticias diarias de las  familias "bien", en las que sus costumbres son siempre elegantes. A mí, la verdad es que me aburren, son siempre las mismas desde que existió la desigualdad. Me interesa mucho más las familias en las que cada amanecer es una historia para seguir sobreviviendo.

Octavio Paz 1914-1998 ( Ver su pensamiento y obra en el enlace del Confidencial)
Entre guerra y paz, aunque sea haciendo un juego de palabras, me quedo con Paz con mayúscula, por que nadie supo entender tanto de la vida, como del amor, por eso y por cuestión de espacio solo dejo unas líneas para unos versos sueltos suyos, suficientes para seguir pensando en que nada hay más importante en esta vida que la Paz y el Amor: 
No dices nada, niña. 
Y nace del silencio 
la vida en una ola 
de música amarilla; 
su dorada marea 
nos alza a plenitudes, 
nos vuelve a ser nosotros, extraviados. 
¡Niña que me levanta y resucita! 
¡Ola sin fin, sin límites, eterna!






Buenas noches hermanos, con esta gota de humor, me despido de vosotros hasta la próxima semana. Sed felices.


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