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miércoles, 5 de marzo de 2014

Tres días de invierno en Lisboa y otros apuntes


Agradezco la buena acogida que el recuerdo de otros tiempos, ha tenido entre los pocos o muchos que me leéis. El recuerdo siempre es pasado. A veces pesa y guarda secretos que de vez en cuando, es bueno desempolvar para explicarnos. Para saber de dónde venimos, quiénes somos y qué buscamos. Confieso, que no siempre he sabido dónde estaba, ni qué buscaba. En estos momentos la única certeza que hay en mi cabeza, es mirar hacia adelante, mientras tiño mis canas, para no parecer un recuerdo. Admiro a las personas que me transmiten certeza, son pocas y sabias, si elimino de esa transmisión a los retóricos, tozudos y comerciales, que me dan dolor de cabeza.
Antes de pasar a otra cosa y observando que el día 8 de Marzo, es el Día Internacional de la Mujer: Felicidadades a todas. La historia está en deuda con el ser más hermoso de la Creación. 


En estas, estábamos, cuando dejé de escribir sobre mi niñez y me fui a Lisboa. Tres días de invierno en Lisboa, parafraseando el título de “Un Invierno en Lisboa” de Antonio Muñoz Molina. No fue como en la novela, una historia de amor….¡Las mariposas solo revolotean en los estómagos de la primavera! Lisboa gris, Lisboa de colores, portugueses que van y vienen inquietos, gestos de serena resignación y cuerpos ateridos de frío. Un frío de desesperanza dignamente paseada por sus calles llanas del Rosío o sus cuestas del Castelo de San Jorge. Lisboa, vuelve a estar triste, lo he notado en el gris plomizo de su cielo, amenazando lluvia. Al atardecer he oído su quejido, escapar de sus gargantas más como desesperanza que como lamento. Los pueblos necesitan cantar, dejar rienda suelta a su sentimiento y Portugal, lo hace como nadie cuando por la noche, escucho sus fados. Llueve pero no destiñe el color del alma portuguesa, casas, barrios de armónicos y alegres colores para mitigar la pena que del cielo se les ha venido. Portugal, siempre tan bella, vecina hermosa bañándose en el Tajo majestuoso cuando forma estuario en Lisboa, con el gran charco que une nuestra península y las Américas. Nuestros otros hermanos. ¡Ay Doña Amalia Rodríguez, qué dirías hoy en tus fados de tu tierra querida! Escuchando a Carminho, sabemos que dejaste escuela que ahora cantan, que ahora lloran puro sentimiento, puro “quejío”. ¡ Que lindo es escucharte cantar, Grandola -Vila Morena y estar con tu pueblo aquel 25 de Abril, portando tu clavel de la libertad y de la democracia portuguesa!

http://www.youtube.com/watch?v=ObL11AOeBhc

Volveré a verte Lisboa, cuando vuelvan los claveles por primavera.

Al hilo de esas sabias y pocas personas que me trasmiten certeza, leo en la prensa digital una entrevista al sociólogo, filósofo y ensayista polaco Zygmunt Bauman. No tiene desperdicio, así que os dejaré el enlace una vez me haya referido a él. Las ganancias de los ricos crecen exponencialmente a la par que se ensancha la brecha de la prosperidad para la gran mayoría. Las clases medias y el proletariado forman ya una única clase “el precariado”. Nadie se siente seguro hoy. Nadie confía en el porvenir. Nuestros hijos no inician su trayectoria a partir de lo conseguido por sus padres. Como mucho expectantes y a la defensiva. El poder real no está en los Gobiernos. El poder real no tiene patria, atrincherados como nunca, recetan e influyen en nuestros gobiernos. Corruptos u honestos se ven sometidos a un doble mandato, el de sus votantes que los eligen para que ejerzan sus programas y el poder real, financiero incluso las mafias, que presionan para que se hagan lo que ellos quieren o se van con su dinero a otros paraísos, quedando las promesas electorales sin cumplir. Dicen que la crisis ya ha pasado, aunque aún no se note. Ni se notará. Estamos en otra normalidad, tal y como ha quedado tras el vendaval, y a ella nos someten, nos sometemos o lanzamos claveles en son de paz, pidiendo lo que se nos quitó.


http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-02-04/los-nuevos-ricos-se-han-metido-en-su-castillo-y-han-levantado-barricadas_84949/

Un apunte sobre las redes sociales. Voy aprendiendo poco a poco de ellas. La mejor manera a veces de aprender es recibir una buena cornada, dicho en términos taurinos. Pienso que más que redes sociales, parece "Una feria de vanidades". Cada uno es el ombligo del mundo y lo que él publica lo mejor. Como tal feria, reconozco que hay piezas de valor, que los que allí acudimos hacemos un esfuerzo de maquillaje de lo que mostramos. Y que un poquito de frivolidad en la vida es necesario. Creía yo sin embargo que me encontraría con un foro muy grande en el que fluía la comunicación, el intercambio de ideas y de obras. En dónde se valoraba lo valioso, sin desmérito del esfuerzo del resto. Que una cierta fraternidad, un intento de conocer a nuevas personas, sus experiencias, sería lo normal por aquello de ser un lugar virtual si, pero social. Ahora cuando escribo, pienso en tener el freno social más a punto, cualquier palabra que se diga puede ser interpretada como un mal gesto. Que lo impersonal está de moda, que mientras menos nos conozcamos, mucho mejor. Tal vez sea una apreciación exagerada mía.
Intuyo no obstante, que el progreso de las redes, no nos hacen más felices, sí un poco más aislados y solitarios, aunque tengamos mas de mil seguidores.
Que seais felices hermanos, hasta la próxima semana.

La nota de humor:
Dos borrachos en la via del tren andando le dice uno al otro:
- Que escalera mas larga
y dice el otro
- A mi lo que mas me cuesta es agarrarme al pasamanos

Y el  video: Increiblemente espectacular, no te lo pierdas y pincha en el enlace:



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